-¿Sabes? Hubo un tiempo en el que incluso me gustaste bastante...
Falsedades
Así nos va (II)
No sé si será la lluvia, los días nublados, la poca luz del sol que vemos.
Pequeños príncipes y princesas
-No sois nada, ni en nada os pareceis a mi rosa. Nadie os ha domesticado ni vosotras habeis domesticado a nadie. Sois como el zorro antes, que no se diferenciaba en nada de otros cien mil zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora él es único en el mundo.
Las rosas se sentían molestas oyendo al principito, que continuó diciéndoles:
-Sois bellas, pero estáis vacías y nadie daría la vida por vosotras. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de vosotras. Pero ella sola es más importante que todas vosotras, puesto que es la rosa a la que he regado, puesto que es la rosa a la que abrigué, porque es la rosa cuyos gusanos maté (salvo dos o tres que se hicieron mariposas ), puesto que es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque ella es mi rosa.
