Falsedades

-¿Sabes? Hubo un tiempo en el que incluso me gustaste bastante...

-¿Ah si? No puedo decir que me sorprenda mucho eso, pero no me lo esperaba de tí... Tuvimos mucho trato y nunca vi evidencia alguna.
- Bueno, sabes que siempre he sido bastante reservada en lo que a mis sentimientos se refiere. En cuanto salen a la luz, cualquier cabrón puede aprovecharse de ellos y el mundo no está preparado para ello.
-Vaya, una vez más vuelves a sorprenderme. Una frase así no es muy de tu estilo, te creía toda una dama.
-Y lo soy. Lo cortés no quita lo valiente, ya lo sabes.
-Tú como siempre tan refranera... Hay cosas que nunca cambian.
-Muy cierto. Una llega a acostumbrarse a ser así.
-Y bueno, déjame preguntarte... Solo por curiosidad, ya sabes... ¿qué te gustaba de mí?
-Al principio tu sencillez, tu mirada, la ternura de tus palabras. Poco a poco el descaro fue ganando terreno... Y de repente un día había en mi mente alguien con tu mismo físico pero que no eras tú.
- ¿Qué quieres decir?
-Todos los hombres de mi vida me han mentido en algún momento.
- ¿Y por qué dices eso? Yo no te mentí en ningún momento.
-Cada sonrisa era un engaño. Fuiste degenerando hasta que te tuve que sacar de mi mente. Ya no albergaba tanto veneno.



Y sin más, lo miró por última vez y se fue.


Así nos va (II)

No sé si será la lluvia, los días nublados, la poca luz del sol que vemos.

No sé si serán los cambios de temperatura... Frío y calor se intercambian a cada segundo.
No sé si será que el nivel del río sube.
No sé si será que aún no nos acostumbramos al nuevo año.
No sé si será cosa de la crisis.
No sé si será el café, el té o lo que sea que bebas.
No sé que coño será; pero hijo...

Cada día estás más gilipollas.





Pequeños príncipes y princesas


El principito se fue a ver las rosas a las que dijo:

-No sois nada, ni en nada os pareceis a mi rosa. Nadie os ha domesticado ni vosotras habeis domesticado a nadie. Sois como el zorro antes, que no se diferenciaba en nada de otros cien mil zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora él es único en el mundo.

Las rosas se sentían molestas oyendo al principito, que continuó diciéndoles:

-Sois bellas, pero estáis vacías y nadie daría la vida por vosotras. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de vosotras.
Pero ella sola es más importante que todas vosotras, puesto que es la rosa a la que he regado, puesto que es la rosa a la que abrigué, porque es la rosa cuyos gusanos maté (salvo dos o tres que se hicieron mariposas ), puesto que es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque ella es mi rosa.

[...]

El tiempo que perdiste por tu rosa es lo que la hace tan importante.





Antoine de Saint-Exupéry - Le petit Prince (El Principito)






C'est le temps que j'ai perdu pour vous qui le fait si importante.














Ruego que me disculpen si el texto en francés no es correcto.

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S.Fernando/Sevilla, Cádiz/Sevilla, Spain
"Una profunda pesadez atenazó sus miembros, su pecho se cubrió de gruesa corteza, su pelo se convirtió en hojas, sus brazos en ramas y sus pies, antes tan veloces, fueron atrapados por lentas raíces, mientras que su rostro fue la copa. Nada quedó de ella, excepto su luminoso encanto."