Época de exámenes

-¡Ricaaaardooo! ¡Despierta!

Ufff... Noo... Mi madre tiene la capacidad de despertarme en los momentos más inoportunos y encima de aquella manera. Justo cuando estoy en la cumbre de la felicidad, dentro de mi sueño, claro está, ella decide que es momento para despertarme. ¿Tendrá una cámara oculta? ¿Me enchufará a Matrix y por eso controla mis sueños? Si es así, es una mala madre que no para de hacerme sufrir. Justo en el momento feliz de mi película, pum, ahí está de nuevo...

-¡Ricaaaardooo! ¡¡Venga que después te quejas de lo rápido que se te va la mañana!!

Bueno, en eso tiene razón... Mmm solo son las nueve y media... unos minutitos más por favooor! Pero nada, es imposible, ahora no puedo pensar en otra cosa que no sean los gritos de mi madre, sería imposible soñar nada bonito con esa voz taladrándome en las sienes.

-¡RICARDO! ¡Que se enfría todo!

Pues que se enfríe, ¿a mí qué? En serio, ¿por qué así? Se ahorraría lizipaina si viniera a mi cuarto a llamarme en vez de hacerlo a gritos. Si se me grita no escucho y si no escucho no reacciono y ella vuelve a gritar porque no reacciono... Todo sería mejor si apareciera cual dulce madre de los 50, delantal, collar de perlas y pelo cardado, y me dijera:

-Vamos cielo, el desayuno está listo. Sería mejor que levantaras ya que hay que hacer muchas cosas. Ya soñarás más tarde.
-Si madre, aplazaré mis aventuras para un momento mejor.

Y ala, todo solucionado, yo desayuno, recojo el cuarto, organizo mi día y a echarme una siestecilla para seguir soñando.

¿Que con qué sueño decis? Bueno, soy un chico que empezó recientemente la universidad, solo estoy en primero y bueno, ya sabéis, solo han pasado unos meses desde que empecé así que la apariencia de universitario maduro no me ha llegado aún. Quizá dentro de un año, aunque seguramente en tercero, que estaré casi acabando y tal... Bueno, a lo que iba, aunque sea universitario, los chicos no conseguimos esa madurez hasta que no tenemos el titulo por delante (aunque hay algunos que ni eso...) así que en mi cabeza sigo siendo un chico adolescente, con granos, tonterías, altos niveles de hormonas... (aunque estoy último no creo que baje nunca). Creo que me enrollo demasiado, como siga así mi madre volverá a gritarme con su dulce voz y volverá a decir "¡RICARDOOO!" Mmm adoro mi nombre...

¿Esto es en serio? ¿Tanto gritarme para que no estén? Ya podrían haberme dejado durmiendo... En fin, voy a desayunar ya que estamos de exámenes y cada minuto es oro.

Ricardo, como todos los chicos de 18 años es algo tímido, por no decir mucho. Vive con sus padres ya que estudia en su misma ciudad. Y como muchos chicos de su edad, está enamorado.
-¡No lo estoy!
-¿Ah no? ¿Y ese suspiro y sonrisa de bobo al mirar la miel?
-Es... es... ¡deberíamos agradecerle a la miel que nos cure tantas veces!
-Oh, sí, claro...
-Además, ¿tú quien eres? ¡Shu, shu, largo!
- ¡Oye, que a mí me pagan por esto, solo hago mi trabajo! Pero ala, a partir de ahora sigues narrando tú. ¡Desagradecido!

Pues claro que sigo narrando yo... es mi historia, ¿no? ¿El móvil a estas horas? ¡Uy, pero si ya son las 11! Creo que me quedé mucho rato mirando la miel...

-¿Si diga?
-¿Ricardo?

Ay Dios... Ay Dios... ¡AY DIOS! ¿Sigo soñando? ¿No? ¿Y por qué me llama ella? ¿ELLA? Ella... una jovencita de mi misma edad, de ojos dulces cuyo color no tiene descripción posible pues oscila entre el marrón de la miel y el verde del olivo. Su pelo... ¿Qué decir de su pelo...? Castaño y largo con un brillo digno de una diosa... porque eso es lo que es: una diosa...Bueno, vuelvo al siglo XIX que debe estar impacientándose.

-Mmm ¿sigues ahí?
- Sí, sí, perdona.
-Te estaba llamando y no reaccionabas, pensé que se había cortado.

¿En serio me quedo tanto rato empanado?

-Lo siento mucho... dime, ¿en qué puedo ayudarla, señorita?
-Jaja pues es que ya sabes que empezamos los exámenes dentro de muy poco y ya que el otro día estuvimos hablando de esto, me preguntaba si podrías dejarme alguno de tus apuntes para fotocopiarlos. Me harías un grandísimo favor.

¿Ella me pide un favor a mí? ¿Me ha elegido a mí y, entre otras cosas, a mis apuntes? ¡Ay, ay, ay!

-Mmm ¿hola? ¿Me escuchas?

Tengo que dejar de quedarme embobado durante tanto rato.

- Sí sí, claro! Mis apuntes decías... ¿Cuándo te viene bien?
-Pues si no tienes nada que hacer, podría pasarme por tu casa a recogerlos...

¡Eso sí que no me lo esperaba! ¡Sabe dónde vivo y quiere venir aquí! Ufff tengo que recoger todo... ¡Gracias mamá por haberme despertado temprano!

-¡Claro! No tengo nada que hacer, nada de nada...
-Pues perfecto. Me paso sobre las 12, ¿te parece?
-¡Claro que sí!
-Gracias Ricardo. Eres un sol. ¡Te debo una!

Me debe una dice... me debe una... Lleva semanas con las sonrisitas, los saluditos por las mañanas, el "¿Me acompañas a copistería?"... Ahora le he hecho un favor y ella ahora "me debe una". Va a venir a casa, a mi casa, las sonrisitas, los saluditos y todo eso se concentrarán en mi casa, justo la mañana que mis padres no están... ¡Hoy es mi día! Pero venga, rápido, hay que recoger todo, no quiero que vea esta leonera.
¿Qué me pongo? Algo casual, casero y un poco arreglado. El pijama rojo de navidad no cuenta, ni tampoco el traje de la boda de tía Luisa. Unos vaqueros y una sudadera, bingo.
Venga, venga, ya son menos cuarto... Menos cinco.... ¿por qué no llega ya? ¡Oh, el timbre!!

-Claro, ¡sube!

¡¡Sí, sí síi!!
Venga, respira... respira... Abre ya la puerta y no la hagas esperar.

-¡Hola!

Todo el plan se ha roto... ¿PERO QUIÉN ES ÉL? Chico alto, moreno... ¿Disculpa, eso es una barba? ¿Pero qué te crees? No puedo quitarle los ojos de encima... Está ella delante de mí y mi mirada de odio se centra en ese niñato...

-Ah, hola, jeje. Toma, ¿estos son los apuntes que querías?
-¡Siii! ¡Muchas gracias! ¡Te debo una Ricardo!

Y ahora se avalanza sobre mí y me da un beso en la mejilla. Definitivamente no era esto lo que yo esperaba, yo no quería público. Bueno, puede que ese chico solo sea su hermano, ¿no? Míralo, parece tan maduro, ¡y menuda barba! Y yo con estos pelos... en fin.

-Ah por cierto, te presento a Javier, mi novio.

CRASH. Novio. Novio. Novio. Por supuesto... no podía ser otro que un niñato de tercero de carrera. Porque por supuesto es mayor que yo... Lo único que nos diferencia es la edad, lo único.

-Ah, encantado.

Joder, menuda fuerza tiene en las manos...

-Bueno, nos vemos el lunes, ¿vale? ¡Hasta luego!

Pero mírala, menuda sonrisa... Como todas las sonrisas que lleva dándome desde principios de curso... "Te debo una". Podría haberme dicho que tenía novio antes, ¿no? O no haberse puesto con el jiji-jaja. "Te debo una". ¡Pues ahora que la acompañe a copistería su novio! Que lo mismo hasta tiene pase VIP... "Te debo una". Pues sí, mona, me debes una y bien grande. ¡Por no decir que me debes todos mis apuntes! Si es que soy tonto, soy tonto... Dejándome engañar por una chica así... Esto no podía traer algo bueno. "Te debo una".
Y yo la sigo viendo en mi cabeza... Deja de sonreir... ¡Zorra!
¡Y todo por culpa de mi madre!

2 tazas de té:

Mashey Shumey 15 de enero de 2011, 14:17  

Una buena entrada para comenzar el año =) Tiene unos puntos muy graciosos:
Todo sería mejor si apareciera cual dulce madre de los 50, delantal, collar de perlas y pelo cardado, y me dijera:
es la mejor, a mi entender :D.

Por otra parte vaya jarro de agua fría y dosis de realismo cuando se acerca el final, me he quedado de una pieza.

Bueno, eso, en resumen. Creo que es una buena historia para comenzar el año y espero que haya muchas más entradas.

A voice in the mist 23 de enero de 2011, 21:37  

Muy buena entrada =)Actualiza pronto.
Regalo en mi blog ^^
Un beso.

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S.Fernando/Sevilla, Cádiz/Sevilla, Spain
"Una profunda pesadez atenazó sus miembros, su pecho se cubrió de gruesa corteza, su pelo se convirtió en hojas, sus brazos en ramas y sus pies, antes tan veloces, fueron atrapados por lentas raíces, mientras que su rostro fue la copa. Nada quedó de ella, excepto su luminoso encanto."