Absurdeces de una cerveza rancia

Entran caballos verdes

y juegan con esmalte violeta.
La pelota grita servilletas
y el mono en el coche atenta.

El pájaro bebe ordenadores,
la semilla reclama incienso.
La estrellas piden deseos
y yo me tiro en cometa.

Entonces llega el gnomo
ese de dos metros cincuenta.
Pisa alfileres y graznidos
de aquella golondrina negra.

El Londres de plastilina
aulla con toda su fuerza,
mientras que el lobo tranquilo
teje dos camisetas.

Ahora la razón hace el pino,
el corazón está que trina,
el Trina sigue caducado
y la poesía ya finita.





Y el que lo entienda que me lo diga... será el primero.


PD: "Palabras de nada para que la tinta pise" lo reservo para una menos centrada =)

3 tazas de té:

LiebeLied 5 de mayo de 2010, 21:21  

Yeah, la sintonía la sirvió el manjar más verde de nada. Ahora, como andando por lechugas irascibles, deja levantar gotelé pegado en un culo de revés.

Jaime 6 de mayo de 2010, 2:25  

A mí me recuerda a poemas del género esperpéntico...una lluvia de palabras engarzadas con alfileres. la cosa es que hatsa tendrán su significado :P pero no seré yo el que lo acierte, seguro :S

Mirthas 9 de mayo de 2010, 18:48  

Muy bueno.

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S.Fernando/Sevilla, Cádiz/Sevilla, Spain
"Una profunda pesadez atenazó sus miembros, su pecho se cubrió de gruesa corteza, su pelo se convirtió en hojas, sus brazos en ramas y sus pies, antes tan veloces, fueron atrapados por lentas raíces, mientras que su rostro fue la copa. Nada quedó de ella, excepto su luminoso encanto."